domingo, 9 de octubre de 2011

Sin titulos, tú.

Dentro de mis dolencias, sonrisas y felicidades aparentes, estas tu dichoso, el cual mi alma te pertenece, amándote a ti sigo e insisto todos los días, y si así no fuera te tendría dentro de mi, paso a paso, ya que este amor para siempre, muta y se reencarna.
Amigo, hermano, pareja a pulso te has convertido en lo que más quiero y en lo que más confió, me das las fuerzas que a veces en amaneceres tanto me faltan.  Gracias mi vida, mi alma, mi paz, seguridad y confianza, gracias mi tesoro, mi amigo, mi apoyo,  gracias por tu alegría, por tus abrazos, por tu cándida astucia que hace quererte a ti y a tu ciudad.  Te adoro y eres mi familia. Te amo siempre.